miércoles, 10 de septiembre de 2014

5 tipos de líderes ( en la ficción ), con cual te identificas?

En muchas ocasiones, en las series de televisión se reflejan o se caricaturizan diversas personalidades que nos podemos encontrar fácilmente en nuestro día a día. Entre los personajes de ficción, también se pueden encontrar las distintas maneras que tienen de ejercer el liderazgo algunas personas.

Pero, ¿con quién se identifica usted o a quién le gustaría imitar? ¿Se siente más un Don Draper o es más parecido a Cersei Lannister? Para contestar a estas preguntas, el portal CNNExpansión ha reunido a los seis personajes de ficción más populares y ha remarcado su tipo de liderazgo. Una ayuda para fortalecer sus cualidades y mejorar sus defectos:

Líder directivo: Don Draper (Mad Men) y Gus Fring (Breaking Bad). Ambos son unos líderes visionarios, que sitúan sus objetivos a largo plazo, y necesitan de un equipo apasionado por su trabajo, muy competente y, a ser posible, reducido. Este tipo de liderazgo también necesita de alguien que, como el protagonista de Mad Men, esté abierto a las críticas y no se tome personalmente los comentarios de los demás.

Líder marcapasos: Charles Carson (Downton Abbey). Este mayordomo jefe, que tiene un gran sentido de la justicia y que es muy respetado por su equipo, posee una gran virtud como es la integridad. Sin embargo, este tipo de liderazgo es el de una persona obsesiva, que no escucha demasiado a su equipo y que debería aprender más a confiar en él, según explica el portal.

Líder democrático: Olivia Pope (Scandal). Para esta abogada, que tiene como cliente suyo al mismísimo presidente de EEUU, la democracia es el eje fundamental de su liderazgo. Pope, demasiado exigente, en ocasiones pierde el equilibrio entre su vida personal y la laboral. En este sentido, el texto recomienda que si alguien se siente identificado con ella y tiene la posibilidad de elegir a su propio equipo, seleccione a personas adictas a la adrenalina y que siempre digan la verdad.

Líder coercitivo: Cersei Lannister (Game of Thrones). La reina es profundamente ambiciosa y muy directa y clara a la hora de dirigirse a su equipo, quizá demasiado. Cersei debería aprender a dar una retroalimentación positiva a sus colaboradores (en alguna ocasión), otorgar segundas oportunidades y mostrar más consideración por el resto.

Líder afiliativo: Yvonne 'vee' Parker (Orange is the new black). Un liderazgo como el que ejerce esta reclusa se basa en un buen equipo y se centra más en las personas que en las tareas que deben cumplir. Parker es muy buena a la hora de trazar estrategias, algo importante pero no lo único, pero acabaya cayendo en la manipulación e incluso en la crueldad.  

Con cuál te identificas?

lunes, 1 de septiembre de 2014

¿Cómo tener Reuniones de Trabajo Efectivas.?

Hoy en día es un tremendo mal de las empresas, como ex ejecutivos de multinacionales algo que recordamos con frecuencia , es la cantidad de reuniones que permanentemente teníamos agendadas día tras día , teniendo muchas veces que salir de una reunión para poder alcanzar a llegar a otra. Sin duda uno de los "males" en los tiempos actuales.
Toma nota de todas las propuestas, ideas y conclusiones que hayan surgido del intercambio y compártelas con tu equipo
Aunque muchas veces puede resultar fastidioso el llamado de un jefe para una reunión, estas instancias son necesarias para mantener a flote cualquier empresa y sacar lo mejor de cada miembro del equipo. No obstante, su eficacia dependerá en gran medida de la forma en la que se organicen. Para evitar que se conviertan en un pérdida total de tiempo, te presentamos 6 claves para organizar una reunión de trabajo productiva, publicadas por el portal Inc.






1. Evalúa si la reunión es estrictamente necesaria. Cuando estas instancias pasan a ser parte de la cotidianidad de la oficina, probablemente se transformarán en charlas sociales sin ningún fin aparente y todos perderán el tiempo. Antes de llamar a nadie a la sala de reuniones debes agotar otros recursos, como enviar emails, postear comunicados en carteleras, etc.


2. Establece objetivos claros. Los objetivos de la reunión deben estar claros para todos los asistentes desde un primer momento. De esta forma evitarás que la conversación se vaya por las ramas y no se llegue a ningún acuerdo o intercambio de ideas productivo.


3. Sé puntual y controla los tiempos. Nadie puede mantener la atención por más de dos horas, además, si haces que la reunión se alargue más de la cuenta resultará aburridísima. Si estableces una hora de comienzo, respétala, controla los tiempos y no dejes que se pierda el punto de foco.


4. No tengas miedo al conflicto. Como ya fue señalado, los comunicados pueden ser transmitidos a través de correos electrónicos u otros medios alternativos. Por lo general, uno de los principios fundamentales de las reuniones es que se genere debate e intercambio de ideas entre los participantes. Por eso no debes tener miedo si surge alguna que otra discusión, esto es totalmente normal. Lo que debes hacer es tratar de moderar el debate y transformarlo de una experiencia positiva para sus protagonistas y para el resto.


5. Prohíbe el uso de dispositivos (incluyendote). Los smartphones y las tablets pueden ser elementos sumamente útiles para una gran cantidad de fines, incluso comunicativos. No obstante, en instancias como reuniones de trabajo suelen ser excusas para la distracción. Si tus colegas están actualizando su estado de Facebook o mirando fotos en Instagram mientras se discuten temas importantes, todo tu esfuerzo será en vano. Por supuesto debes ser tú quien predique con el ejemplo y ser el primero en dejar el celular afuera de la sala de reuniones.


6. Documenta y comparte los puntos tratados. Toma nota de todas las propuestas, ideas y conclusiones que hayan surgido del intercambio colectivo. Para que no queden en la nada debes compartirlas con el resto de los participantes, una vez que termine la reunión.

Por ultimo los integrantes de la reunión deben salir con temas claros o con objetivos y responsabilidades definidos para una próxima reunión. Así no partirás de cero y avanzarás de forma ejecutiva, responsable y efectiva.

lunes, 25 de agosto de 2014

Cuatro motivos por los que no recordamos el nombre de una persona que acabamos de conocer


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Perdona, ¿cómo te llamabas?. Todos hemos hecho alguna vez esta pregunta a alguien a quien nos acababan de presentar y cuyo nombre no recordábamos.

Cuando nos presentan a una persona, o a varias, totalmente desconocidas, es muy habitual que en cuestión de segundos no recordermos sus nombres. Esta situación se puede volver algo incómoda si a continuación entablamos una conversación con dicha persona.

Pero, ¿por qué no recordamos los nombres de las personas que nos acaban de presentar?. Un artículo del magacín The Atlantic explica cuatro de los motivos más habituales por los que suceden estos "despistes".

1. Estás más pendiente del siguiente que del que saludas

Es el caso más habitual en fiestas o reuniones en las que te presentan a muchas personas. Se trata de un desafío hacia nuestra memoria, ya que no es fácil que tengas que memorizar varios nombres y asociarlos a una cara repentinamente.

En este tipo de situaciones, los condicionantes más habituales que nos hacen olvidar los nombres son el ruido, la música o el hecho de que estemos más pendientes de la siguiente persona a la que nos van a presentar que de la que nos están presentando en el momento.

Todos estos factores hacen que nos encontremos ante una tarea más complicada de lo que parece para nuestra capacidad mental.

2. No se tiene interés en esa persona

Tener muchas cosas en mente hace que no siempre estemos todo lo atentos que deberíamos al momento de la presentación. Es posible que más adelante esa persona capte tu atención y puedas estar hablando con ella pero que tu no recuerdes su nombre.

El profesor de la Universidad de Kansas, Richard Harris reconoce en Science Daily que hay personas más propensas a este tipo de despistes, mientras que aquellas con más intereses sociales tienen una mayor motivación para recordar los nombres y se esfuerzan para retener este dato.

3. Un fallo en la memoria de trabajo

La memoria de trabajo es la relacionada con el proceso de memorización a corto plazo. Su funcionamiento y capacidad depende de cada uno, por lo que para algunos será más complicado que para otros retener muchos detalles como puede ser el nombre.  Si no te concentras en mantener esa información, se desvanecerá rápido y en el caso de los nombres los datos han de transferirse al sistema cerebral encargado de la memorización a largo plazo.

4. No relacionamos el nombre con nada en particular

Lo que se refiere es que mientras que datos como un nombre no somos capaces de memorizarlos bien, hay otros datos que retenemos con mayor facilidad como las caras o la forma de ser. Por lo tanto, recordaremos mejor un nombre si somos capaces de asociarlo a algún aspecto concreto de la persona como una afición o la ropa que lleva.

www.wowfactory.cl


jueves, 31 de julio de 2014

"House of Cards",interesantes lecciones de liderazgo extraídas de la serie



House of Cards es una de las series del momento.

La serie norteamericana House of Cards, que protagoniza Kevin Spacey y que ha obtenido 14 nominaciones a los Premios Emmy en este 2014, es todo un éxito de audiencia en EEUU y el extranjero.

En esta ficción se realza la importancia de capacidades como el liderazgo, la destreza para manejar los hilos del poder o el control de los medios de comunicación para un hombre de la alta política. Y de ella y su protagonista, varios medios han extraído una serie de interesantes lecciones de liderazgo:

El factor suerte: además de una preparación psicológica y de formación, para alcanzar el éxito hay otro ingrediente sin el que será imposible lograr nuestro objetivo: la suerte.

Rodearse de personas inteligentes: tener un equipo de trabajo inteligente y preparado para los nuevos retos es fundamental para que nuestra idea de empresa se plasme en la realidad de la forma más fidedigna posible.

La información es poder: la información privilegiada siempre nos deja en una posición de ventaja frente a nuestros competidores. A la hora de manejar un equipo, tener la información precisa y saber utilizarla nos convertirá en unos grandes líderes.

Conoce a las personas que te rodean: para el líder de un equipo, es vital conocer a sus miembros y hacerlo no solamente en los aspectos laborales, los detalles personales también son de gran importancia.

El favor como moneda de cambio: siempre está bien que te deban favores. El apoyo mutuo es positivo para ambas partes y será una ayuda fundamental para la nuestra empresa.

Juzga por los resultados: en muchas ocasiones, hay diferentes caminos para llegar a cumplir los objetivos de la empresa. No es tan importante qué camino se coja sino obtener los resultados oportunos.

Planifica y sé paciente: hay que saber cuándo anticiparse a las situaciones a la hora de ejecutar nuestro plan y también ser paciente cuando sea necesario. Para ello es necesario tener la capacidad de analizar las situaciones de forma realista y objetiva.

Ser un sinvergüenza: para conseguir llegar a ser un buen líder es necesario ser claro y tajante. En ocasiones, incluso ser un poco sinvergüenza puede ayudarnos.

Hay varias de estas lecciones que parecen terribles, pero la realidad demuestras que en algún minuto, en una posición de poder , se utilizan completamente. 

lunes, 23 de junio de 2014

10 señales para descubrir si estás ante un mal jefe


Pueden existir cientos de motivos por los que no nos cae bien nuestro jefe pero, ¿es realmente un mal líder o son sólo impresiones personales? 

Las relaciones entre jefe y equipos pueden ser sumamente complicadas. Si bien existen casos de buen relacionamiento, muchas veces los jefes son el blanco de feroces críticas y aprensiones de todo tipo. Pero, ¿qué tan justificadas son? Según una encuesta realizada por el portal Trabajando .com más de un 60% de los chilenos asegura que les molesta que sus jefes no valoren su trabajo.


 A continuación, te presentamos las 10 señales para descubrir si estás ante un mal jefe

1. Es indeciso. En un mundo que se mueve a un ritmo vertiginoso, es esencial tomar decisiones rápidas. Más allá del resultado, la especulación nunca lleva a un buen desenlace.


2. Es impaciente. Los malos jefes suelen tener la mecha corta y estallan lanzando toda su frustración contra sus empleados ante el primer error. Por el contrario, los buenos líderes motivan a sus subordinados a aprender de estas equivocaciones.


3. Dramatiza demasiado. Muchas veces las cosas no salen como las planeamos, pero no es el fin del mundo. El jefe debe ser el que brinde calma al equipo y no sobredimensione los problemas.


4. Quiere controlar todo. Para poder dar lo mejor de sí, las personas necesitan espacio e independencia. Controlarlo todo no sólo es imposible, también es contraproducente.


5. No se conoce a sí mismo. Antes de poder dirigir un equipo, es fundamental tener insight, anticipar las reacciones que podemos tener, los sentimientos que afloran ante determinadas situaciones, etc.


6. Tiene favoritos. Si bien es natural tener mayor afinidad con determinadas personas, un jefe debe ser neutral y darle la oportunidad de brillar a todos por igual.


7. Es vanidoso por demás. Cuando se alcanza una meta, el logro es de todo el equipo y el jefe no debe llevarse toda la gloria. Un buen líder no permite que su buena autoestima se transforme en vanidad.


8. Es inflexible. No siempre se tiene la razón. Un buen líder siempre se muestra abierto a nuevas alternativas, aunque la iniciativa no necesariamente nazca de él.


9. Culpa a los demás. Las fallas en el equipo siempre son responsabilidad primera de su líder, por más que éste no haya sido el culpable directo del error. Humillar a un empleado frente a sus colegas es una pésima táctica para imponer autoridad.


10. No es agradecido. Los logros alcanzados son fruto del trabajo de todos, sin importar el rango que ocupen en la escala organizativa. Un buen jefe debe preocuparse por ser agradecido y que las personas se sientan reconocidas por su buena labor.


domingo, 1 de junio de 2014

Kintsugi, el arte Japonés de arreglar lo roto

”Cuando los japoneses restauran una pieza que se ha roto, agrandan la fractura con oro, ellos tienen la creencia que cuando algo ha sufrido daño tiene una historia, y ésto la hace más hermosa”.


No es suficiente reconocer las incongruencias, hay que hacer un trabajo interior que nos permita celebrarlas.
Es necesario tener mirada de artista para que todo aquello que en nosotros está roto, quebrado o defectuoso, nos invite a encontrar belleza en los lugares más insospechados.
 

Kintsugi es el arte tradicional japonés de la restauración, especialmente de piezas rotas de cerámica. En lugar de ocultar los daños, se les da una nueva apariencia y se ofrece una nueva vida a los vasos rotos. Este arte no trata de "arreglar" los defectos, no intenta perfeccionarlos, simplemente vuelve a convertir la pieza rota en algo completo. Celebra la dialéctica de la totalidad y la fragmentación... la idea de que la auténtica belleza está compuesta por ambas.

Al igual que la vida , después de muchas cosas que nos pasan y las cuales tratamos de reparar para salir adelante, lo que muchas veces llamamos RESILIENCIA los Japonés lo reflejan cor este hermoso arte, no cubrir ni olvidar las grietas y errores, todo lo contrario , utilizarlos para resaltar y fortalecer más aún una nueva pieza , una nueva vida.